Su casa era adorable, nada del otro mundo, hasta se parecía a la mía, bien del sure, asi como con palitos y la chimenea, pero ésta no tenía chimenea, pero si era acogedora y súper simple... Esa era la casa de Doña Verónica y su hijo Hernán, ellos habían sido las amables personas que me habían ayudado cuando torpemente caí en esa micro del mal. En mi inconsciencia me llevaron al hospital y se hicieron cargo de mi casi como un amigo más de la familia. Pero no fue sólo eso. Entre su generosidad, y yo creo que la mezcla de mi cara de perro degollao´y de angelito, me llevaron a su propia casa, bueno, claro estaba, antes les había contado todo el cuento de mi tío (no el cuento del tío, ya?) y ellos me ayudaron y todo eso.
Hernán me dijo que me podía quedar en su pieza, que tenía un lugar dónde podría dormir. Subimos, y fue realmente genial. Casi como entrar a un paraíso de magia y de todas esas cosas que se ven en la televisión. La pieza era graaaaande y tenía muchos colores en las paredes, y otras figuras, y le pregunté por cada una de ellas, pero parece que no le gustaba mucho que le hicieran preguntas porque vi en su cara algo de así como nosé molestia, pero bueno, da lo mismo... Doña Verónica, que me había dicho que no le dijera más "Doña", sino Tía, me pidió que le avisara a mi mamá y que así le podría avisar a mi tío, y bueno así lo hice. Todo estaba solucionado.
Cuando ya eran como las 12 de la noche nos fuimos a acostar, ya habíamos hablado mucho de nuestra vida, de mi vida en el sur, de mi casa y mi familia, de mi mamita celinda, y de mi tata, y de mi vaca florencia y todo eso del sur. Y ellos me hablaron de su vida en Santiago. De la bip, del transantiago, de la gente, de arte (porque tía Verónica [jaja] era profesora de arte, y Hernán pintaba muy bien, si hasta se había ganado un premio súper importante). Cuando nos acostamos nos quedamos conversando con Hernán, y fue súper grato porque, de partida la casa ya se parecía a la mía, y segundo, él era amable, yo me había equivocado, no estaba molesto, sólo un poco extrañado de que alguien como yo preguntara tanto por sus pinturas... y pasada una hora, me dormí.
[Hoy debo dar gracias: Hernán, Diego, Cote, Fabián, La desconocida María José y "Mala Onda"]
3 comentarios:
Uf, ando tan mamón amigo victor... le lloro por todo. No sé si decir Gracias por esa ficción o por ese retrato de mi casa, mamá y de mí.
Agustín terminó su viaje durmiendo ?
Un Placer,
Nos vemos =)
Raro el final. Pero en el sueño se encuentran tantas cosas, que seguirlas contando sería tan extenso como la Biblia, en serio.
Me dio risa (te insisto) eso de "micro del mal". Te sonó como a un mocoso de 18 xD.
En fin. Lindo final. Mejor que la muerte, creo.
Saludos, y no sé porqué sale mi nombre al final.
¡Qué historia más enternecedora!
Yo creo que dentro de la ficción del relato se deja entrever algo de tu propia personalidad, parte de tu inocencia característica. Insisto, tus ojos te delatan xD.
Gracias por seguir subiendo textos a tu blog, en especial de esta historia.
Espero que tu viaje personal también esté impregnado de experiencias tan enriquecedoras como esta. Al menos es lo que mereces.
Un abrazo gigante, cuídate.
Diego.
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